¿Existen los dinosaurios?

dinosaurio

La respuesta al sentido más literal de la pregunta acerca de la existencia de los dinosaurios es obvia, no suscita ningún tipo de debate ni interés, quizás sí entre un grupo de científicos, pero no es el caso: ¡claro que no existen!, se han extinguido hace millones de años, diría cualquiera al que se le preguntase. Según la revista Muy Interesante, queda confirmado que:

Los dinosaurios se extinguieron hace 65 millones de años debido a un enorme asteroide que se estrelló contra la Tierra (…) Los investigadores han llegado a esta conclusión tras revisar 20 años de pruebas sobre lo que pudo haber provocado la gran mortandad en el Cretácico (…) Los investigadores determinaron que un asteroide de unos 15 km de ancho, que se estrelló en lo que hoy es Chicxulub, México, fue el causante de la extinción masiva que abrió el camino para que los mamíferos reinasen en la Tierra. (…)”.

Vayámonos, pues, a un sentido más metafórico. Los dinosaurios, como símbolo de un pasado que se niega a morir o como amenazantes criaturas desplazadas que se aferran a una dominación más que caduca, fueron objeto de numerosas alegorías. Uno de los ejemplos más claros del empleo de dicha figura es el dinosaurio mexicano, usada para referirse al régimen priista (antidemocrático) que fue abolido en las elecciones del 2000, momento considerado por los críticos políticos como el asteroide definitivo, a pesar de que a posteriori se comprobase que no se trataba de una derrota definitiva y, en consecuencia, sí de un desgaste de la imagen del dinosaurio como crítica política dado su retorno.

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Traigamos ahora a los reptiles a nuestro terreno: la comunicación y las relaciones públicas. ¿Existen en este caso? El escritor hondureño, Augusto Monterroso, nos dijo con su microrrelato El Dinosaurio (Obras completas (y otros cuentos), 1959) que “Cuando despertó, el dinosaurio todavía estaba allí.” y, leámoslo cuando lo leamos, literal o metafóricamente, sea quien sea el que se despierte, el dinosaurio siempre está. Quizá porque la perfección no existe, o porque el continuo cambio es real y la adaptación paralela imposible, la resistencia es inevitable. ¿O a caso no existe quien, en pleno auge del smartphone, continúa usando aquel aparato que solo permite realizar y recibir llamadas?

El panorama es el mismo en el campo en el que nos encontramos. Desde el inicio de la revolución tecnológica los cambios han sido notables en todo lo que concierne su actual implicación. Uno de los autores del Blog de la agencia española de RRPP, comunicación y social media, Byte, Claudio Bravo, ha afirmado en su post Agencias de comunicación: las relaciones públicas antes y ahora que:

En los últimos 15 años las relaciones públicas han cambiado radicalmente. Los medios tradicionales han perdido agilidad y sus grandes estructuras les han sumido en una crisis que les ha obligado a comenzar a reinventarse. Las empresas y organizaciones han comenzado a saltarse a los medios como intermediadores de sus mensajes. Ahora las compañías pueden comunicarse directamente con sus públicos a través de las redes sociales. Al mismo tiempo, los consumidores cuentan hoy en día con la posibilidad de crear su propio medio de comunicación y publicar sus experiencias de marca con productos y servicios en Internet. Esto ha cambiado radicalmente el trabajo de los comunicadores. Las agencias de comunicación han debido adaptarse a un nuevo entorno e integrar el trabajo con los medios tradicionales con la gestión de la reputación de la marca online a través de la escucha activa de lo que se dice en Internet y la creación de contenido en la red para llegar a sus diversos públicos.”.

Resumidamente podemos decir que la comunicación y las relaciones públicas han experimentado mudanzas a pasos agigantados y esto ha provocado que no todos consiguiesen seguir el ritmo, principal razón por la que podemos afirmar sin equivocarnos que sí existen los dinosaurios. ¿Serán estos hechos el asteroide decisivo, o serán solo un aviso previo a la extinción? Lo que sí está claro es la necesidad de reinvención, así como de adaptación, a las nuevas necesidades del público conocidas a través de la exhaustiva atención y escucha activa e interactiva de su diálogo sobre gustos y necesidades. De no cumplir dichos parámetros, las empresas y/u organizaciones se encontrarán fielmente amparadas por el fracaso que supone el eclipse causado por aquellas que sí han entendido la nueva forma de actuar y comunicarse.

El mercado está cada vez más saturado y, en consecuencia, la competencia es cada vez mayor. Este hecho propicia, cada vez más y más notoriamente, la necesidad de diferenciación dada la homogeneidad inicial de los productos o servicios. Lo contrario supondría una extinción inmediata. De acuerdo con lo expuesto por Daniel Nestor Yasky, docente de la Universidad de Diseño y Comunicación de Palermo:

(…) La creación de una identidad que se pueda diferenciar, para una empresa o producto, resulta crucial en el siglo XXI, no sólo para obtener beneficios, sino también para sobrevivir. La diferenciación no resulta fácil y la mayoría de las organizaciones tienen problemas para separarse de sus competidores.(…) Además, la promesa de una marca ha de tener sentido, ser creíble y verdadera. Al fin y al cabo, una marca no es un signo ni una etiqueta, sino un compromiso de buen funcionamiento.(…) En la actualidad, las relaciones públicas están transformando internet, e internet, a su vez, está volviendo a definir la práctica de las relaciones públicas. (…)

Sin embargo, y como en todo, existen excepciones que confirman la regla. Inditex, empresa de la que ya hemos hablado en uno de los posts anteriores, más concretamente de una de sus firmas: Zara, no utiliza los Social Media como un medio sino como un fin en sí mismo. Este, con certeza, supone uno de los hechos que la hacen diferente y que confirma, una vez más, que ni está en peligro de extinción, ni necesita nada más para seguir siendo dominando el sector al que pertenece. En el extremo contrario se encuentran aquellas empresas en las que la necesidad de actualidad es inversamente proporcional a las posibilidades de sobrevivir de no satisfacerla. Entre estas se encuentran, sobre todo, aquellas relacionadas con el pequeño y mediano comercio, cuyo mayor problema no sería desaparecer, aunque, cada vez más, estén siendo sustituidas por las grandes superficies, sino parar de crecer.

A continuación, y a modo de conclusión, podemos ver una interesante infografía comparativa realizada por la agencia InkHouse.

Infografía de la agencia InkHouse.jpg.jpg

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